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El trabajo de procesos surgió de la práctica clínica de terapia junguiana de Arnold Mindell, que se inició en la década del 60. En la década del 80, Mindell era un analista junguiano, profesor en el Instituto Jung de Zurich, y junto con amigos y colegas, comenzaron a experimentar el seguir los patrones que existen entre los problemas clínicos que se presentaban y los sueños nocturnos, las experiencias somáticas del cuerpo y el movimiento. Mindell postuló la existencia de algo parecido a lo que los físicos cuánticos llaman una onda piloto, que existe detrás de las experiencias de estos diferentes canales de flujo de información. Esto llevó a la expresión original “dreambody” (cuerpo que sueña o cuerpo onírico), que fue sustituida más tarde por trabajo de procesos, cuando se hizo evidente que la estructura matemática de fondo, la onda piloto, es la que va dando forma a las experiencias que tienen lugar en cada uno de los diferentes canales, a través de lo que Mindell llama la conservación de la información. Proceso, en este sentido, se definió entonces como el flujo constante de información.
La primera ola de trabajo de procesos, evoluciona a partir del trabajo con temas de la vida, conflictos de relación, los síntomas del cuerpo, y los sueños nocturnos. A lo largo de los años 80 se puso de manifiesto que el flujo constante de influencias sobre el proceso no termina en los límites de nuestra la vida cotidiana. Otro canal de flujo de información tuvo que ser considerado, el canal del mundo.
Las experiencias personales y los patrones en las organizaciones suelen estar relacionados con temas sociales como el sexismo y el racismo. Hoy en día esto parece obvio, pero en la década de 1980 se consideró radical centrarse en las cuestiones sociales en el trabajo personal u organizacional. Esto condujo a un mayor desarrollo del modelo del trabajo de procesos en la democracia profunda, un principio político que sugiere no solamente que todas las personas sean escuchadas, sino que también se abra espacio para todas las voces, experiencias, experiencias somáticas, la naturaleza y los espíritus, que son aspectos importantes de la dinámica caótica colectiva en cualquier grupo u organización y hay que escucharlas, interactuar, desafiarlas, y procesarlas, para que el grupo pueda desarrollar su creatividad y fluidez, creando así a soluciones más sostenibles a los problemas y disturbios del grupo.
La democracia profunda fue desarrollado por Max Schüpbach y sus colegas en un modelo multidimensional de liderazgo organizacional.
En conjunto, estos diversos enfoques tienen aplicación en el trabajo de crecimiento personal, de pareja, en relaciones laborales, entrenamiento profesional y coaching de vida, la facilitación de conflictos y la transformación organizacional.

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